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LAS CLAVES DEL CONFLICTO EN UCRANIA

ARTÍCULO

¿Cuál es el origen del conflicto?

Ucrania es un país del este de Europa que formaba parte de la Unión Soviética (URSS), una federación de países liderada por Rusia que existió entre 1922 y 1991. Tras la disolución de la URSS, el gobierno ucraniano empezó un acercamiento a la Unión Europea y otros países occidentales, como Estados Unidos.

Estas políticas no gustaron al gobierno ruso, que intenta mantener la influencia en los antiguos territorios soviéticos. Desde entonces, en los últimos años se han sucedido varios hechos que han provocado una escalada de tensión entre ambos bandos, como cuando Rusia ocupó la península ucraniana de Crimea en 2014.

En la actualidad, parece que Vladímir Putin pretende recuperar la grandeza de Rusia durante la época soviética, aunque para ello recurra a métodos poco transparentes: varios gobiernos y organizaciones acusan al presidente ruso de corrupción y de reprimir los derechos humanos para mantenerse en el poder.

¿Por qué Rusia no quiere que Ucrania forme parte de la OTAN?

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es una alianza política y militar creada durante la Guerra Fría que agrupa a 30 países de Europa y Norteamérica. Ucrania no forma parte de la OTAN, pero tiene una posición estratégica: su territorio constituye una frontera natural entre Rusia y la Unión Europea, por eso la OTAN tiene interés en mantener a este país como aliado.

Para Rusia, la expansión de la OTAN en Europa supone una amenaza a su seguridad. El gobierno ruso considera que Ucrania forma parte de su “esfera de influencia” y no quiere que este país forme parte de la OTAN, porque supondría una amenaza militar muy cercana a sus fronteras. 

Para la OTAN, tener a Ucrania como aliada y poder desplegar sus efectivos en este país es una forma de proteger a sus miembros de posibles ataques procedentes de Rusia y de otros países enfrentados con Estados Unidos, como Irán o Corea del Norte.

¿Por qué hay zonas prorrusas dentro de Ucrania?

La mayoría de la población ucraniana ha dejado atrás su pasado soviético y se siente más cercana a la Unión Europea y sus políticas. Sin embargo, en el este de Ucrania, la mayoría de la población es de origen ruso y partidaria del gobierno de Vladímir Putin. Estas diferencias han provocado una división dentro del mismo país.

Las protestas y manifestaciones masivas de 2013 y 2014 consiguieron echar del poder al presidente Víktor Yanukóvich, aliado de Putin, y sustituirlo por un gobierno europeísta. Pero en las regiones de Lugansk y Donetsk, fronterizas con Rusia, el cambio político no fue bien recibido.

Las autoridades locales se aliaron contra el gobierno central de Kiev, la capital de Ucrania, y crearon la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk, dos estados autoproclamados que reciben apoyo militar y económico de Rusia. La población del este de Ucrania también ha formado milicias para luchar contra el ejército ucraniano.

¿Qué supone que Rusia reconozca la independencia de Donetsk y Lugansk?

El reconocimiento de las repúblicas de Donetsk y Lugansk por parte de Rusia supone un desafío al gobierno de Ucrania y pone en cuestión su soberanía en el este del país. De acuerdo con el derecho internacional, se supone que los países deben respetar la soberanía de otros estados y no influir en su gobierno, mucho menos intervenir a nivel militar.

Sin embargo, al reconocer la independencia de estos territorios, el derecho internacional permite que Rusia envíe una “misión de paz” para tratar de mediar en el conflicto entre el gobierno central de Ucrania y los gobiernos de las regiones separatistas. 

Aun así, la mayoría de países de la comunidad internacional considera que es una estrategia para poder enviar tropas rusas a Ucrania y, posteriormente, invadir estos territorios.

 

Hasta ahora, ¿qué consecuencias ha tenido el conflicto en el este de Ucrania?

La población de Lugansk y Donetsk ha vivido prácticamente en situación de guerra durante los últimos ocho años, con enfrentamientos constantes entre el ejército ucraniano y los grupos separatistas. Se calcula que más de 14.000 personas han muerto desde entonces.

El conflicto ha provocado más de un millón de desplazados internos, que han tenido que abandonar sus hogares y trasladarse a otras ciudades de Ucrania para huir de la violencia. En el otro extremo está la población que no ha podido escapar y sufre las consecuencias directas del conflicto, como la escasez de alimentos y productos básicos

Los ataques han obligado a cerrar comercios, locales y negocios, lo que ha repercutido en la economía y la calidad de vida. La ciudad de Donetsk fue una de las sedes de la Eurocopa 2012, pero ahora es una ciudad con edificios vacíos y dañados por las balas y proyectiles

¿Qué consecuencias podría tener el conflicto en Europa?

La principal consecuencia sería tener que hacer frente a una guerra en territorio ucraniano. Ucrania no forma parte de la Unión Europea ni de la OTAN, pero es un país aliado; por lo tanto, soldados de varios países europeos podrían ser desplazados hasta allí para detener el avance de las tropas rusas. De nuevo, quien se llevaría la peor parte sería la población ucraniana.

Por otro lado, en plena crisis por el suministro del gas, Alemania ha paralizado la puesta en marcha del gasoducto Nord Stream 2, que lleva el gas de Rusia hasta Alemania. Esto afecta a Rusia como país productor porque deja de ingresar dinero por la venta de gas, pero también perjudica a Alemania, que tendrá que buscar otras fuentes de energía para abastecer a la población.

Las sanciones económicas impuestas a Rusia acaban afectando también a los propios países occidentales: la prohibición de comprar materiales a Rusia ha provocado un aumento del precio del petróleo a nivel global, ya que Rusia es uno de los principales productores.

¿Cómo funcionan las sanciones económicas contra Rusia?

Estados Unidos y la Unión Europea han anunciado una serie de sanciones económicas que limitan la capacidad de financiación del gobierno ruso y de algunas de las empresas más importantes del país. El objetivo de las sanciones es presionar a Vladímir Putin para que cambie sus políticas y no intente invadir Ucrania.

Las sanciones deben ser cumplidas por los bancos e instituciones financieras de Europa y Estados Unidos, que tienen prohibido prestar dinero a cualquier organismo o empresa rusa: esto afecta a su actividad económica ya que, sin dinero, no pueden comprar ni hacer negocios. 

Por su parte, la Unión Europea ha prohibido la entrada de altos funcionarios rusos en los países comunitarios y ha puesto en marcha un embargo comercial con las regiones de Donetsk y Lugansk, que no podrán importar ni exportar productos con el resto de países de la UE. Australia, Canadá y Japón también se han unido a la política de sanciones contra Rusia.